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Therians y atención sanitaria: qué revela el caso viral del veterinario y cómo responder con ética médica

  • Foto del escritor: Alvaro Rosales
    Alvaro Rosales
  • hace 15 horas
  • 6 Min. de lectura

En febrero de 2026 se viralizó en redes sociales un caso reportado en la provincia de San Luis, Argentina: una persona que se identificaba como therian acudió a una clínica veterinaria para solicitar atención médica alegando padecer “moquillo”, una enfermedad que afecta a perros. Según los reportes mediáticos, la persona presentaba síntomas compatibles con un cuadro gripal humano. La veterinaria se negó a atenderle, explicando que legalmente no podía tratar a un ser humano y recomendando acudir a servicios médicos.


El episodio se volvió viral porque tocó tres temas sensibles al mismo tiempo: identidad personal, límites profesionales en salud y desinformación en internet. En redes circularon versiones exageradas, memes e incluso historias creadas con inteligencia artificial que amplificaron la confusión.


La literatura académica distingue claramente entre dos fenómenos diferentes. Por un lado está el therianismo identitario o cultural, donde algunas personas experimentan una conexión simbólica o identitaria con animales no humanos. En la mayoría de los casos, estas personas reconocen plenamente que su cuerpo es humano. Por otro lado existe la teriantropía clínica, un fenómeno extremadamente raro asociado a trastornos psiquiátricos en los que una persona presenta la creencia delirante de ser un animal.


Desde la perspectiva sanitaria, la implicación central es clara: buscar atención veterinaria para un cuerpo humano puede generar riesgos graves, como diagnósticos incorrectos, uso de medicamentos no diseñados para humanos o retraso en recibir tratamiento adecuado.


El desafío ético para profesionales de la salud consiste en equilibrar dos principios: respetar la dignidad de las personas y, al mismo tiempo, mantener estándares clínicos basados en anatomía, fisiología y seguridad del paciente.


Therians en la epoca de Internet.



Internet ha transformado la forma en que las historias se vuelven virales. Un episodio extraño puede convertirse en símbolo cultural en cuestión de horas. Esto ocurrió con el caso de la persona que se identificaba como therian y que habría acudido a una veterinaria para tratarse una enfermedad.


Más allá de la curiosidad mediática, el caso plantea preguntas importantes sobre identidad, salud pública y ética médica.


Según entrevistas difundidas en medios, la persona acudió acompañada por otra que actuaba como tutor o acompañante. Al explicar sus síntomas, afirmó padecer una enfermedad propia de los perros. La profesional veterinaria se negó a tratarle y recomendó acudir a un hospital humano.


La reacción pública fue intensa. En redes sociales se mezclaron humor, indignación profesional y debates sobre identidad. Algunos interpretaron el caso como evidencia de “excesos identitarios”, mientras que otros criticaron el tono de burla que dominó la conversación.


Este tipo de viralidad ocurre en un contexto donde el término therian ha ganado visibilidad en plataformas como TikTok y Reddit. En muchos casos se trata de una identidad simbólica o espiritual, mientras que en otros aparece como parte de subculturas online.


Sin embargo, el problema central no es la identidad en sí, sino cómo las instituciones responden cuando alguien solicita atención médica fuera de los marcos clínicos seguros.


Ridiculizar a las personas puede aumentar el estigma y alejar a individuos vulnerables del sistema sanitario. Pero ignorar principios médicos también puede generar daño real.


Por eso es necesario abordar este tema desde una perspectiva informada y ética: comprender qué es el therianismo, distinguirlo de trastornos clínicos raros y analizar cómo deben actuar los profesionales de la salud ante situaciones similares.


Therians y atención sanitaria: qué revela el caso viral del veterinario y cómo responder con ética médica.



El caso de San Luis no fue presenciado directamente por la mayoría de quienes lo comentaron en internet. La información proviene de entrevistas con autoridades veterinarias y reportes periodísticos.


Aun así, el episodio muestra un dilema ético relevante: ¿cómo debe responder un profesional cuando una persona solicita atención fuera de los límites de su práctica?


En medicina existen principios fundamentales que orientan estas decisiones:


  • Autonomía: respetar la dignidad y decisiones de la persona.

  • Beneficencia: actuar buscando el bienestar del paciente.

  • No maleficencia: evitar causar daño.

  • Justicia: garantizar trato digno y equitativo.


Aceptar tratar a una persona humana como si fuera un animal violaría estos principios. Los veterinarios no están capacitados ni legalmente autorizados para diagnosticar o tratar enfermedades humanas.


Por otro lado, la respuesta tampoco debe ser humillante o burlona. El enfoque ético consiste en explicar los límites profesionales y orientar hacia atención adecuada.


Un problema adicional surge cuando consultas médicas se convierten en contenido viral. La exposición pública sin consentimiento puede generar daños emocionales y sociales, especialmente si la persona se convierte en objeto de burla colectiva.


La viralidad del caso también fue utilizada en debates políticos más amplios sobre identidades contemporáneas. Algunos discursos intentaron usar el fenómeno therian para desacreditar otras identidades, particularmente las identidades trans.


Sin embargo, desde el punto de vista clínico estas comparaciones suelen ser incorrectas. Cada fenómeno tiene bases distintas y requiere análisis propio.


Lo importante para la salud pública es evitar que la desinformación transforme situaciones individuales en armas culturales que aumenten el estigma y la desconfianza hacia los sistemas de salud.


Qué es el therianismo y por qué aparece en comunidades online.



El término therian se utiliza para describir a personas que sienten una identidad o conexión interna con un animal no humano.


En la mayoría de los casos, quienes se identifican como therians reconocen que su cuerpo es humano. La identidad se vive más como una experiencia simbólica, psicológica o espiritual.


Gran parte de estas comunidades existen principalmente en internet. Plataformas como Tumblr, Reddit y TikTok han servido como espacios donde las personas comparten experiencias y exploran identidades poco comprendidas socialmente.


Investigaciones etnográficas sobre comunidades otherkin y alterhuman muestran que muchos participantes utilizan estos conceptos para expresar sensaciones internas difíciles de describir con categorías tradicionales.


Esto no implica necesariamente pérdida de contacto con la realidad.


Los estudios también muestran que estas comunidades suelen superponerse con otros grupos minoritarios o subculturas online.


Sin embargo, existe una diferencia importante entre estas experiencias identitarias y un fenómeno clínico conocido como teriantropía clínica.


La teriantropía clínica es un trastorno extremadamente raro documentado en algunos casos psiquiátricos donde la persona cree literalmente haberse transformado en un animal.


Una revisión académica reciente identificó menos de cien casos documentados en la literatura científica.


Confundir ambos fenómenos puede generar diagnósticos incorrectos o estigmatización innecesaria.


Otro punto importante es que no existen datos fiables sobre cuántas personas se identifican como therians en la población general. La mayoría de estimaciones proviene de encuestas en comunidades online específicas.


Esto significa que la percepción pública del fenómeno puede estar amplificada por internet.

En muchos casos, el discurso viral exagera comportamientos extremos que en realidad son poco comunes.


Cómo debería responder el sistema de salud



El caso del veterinario plantea una pregunta práctica para médicos y clínicas: ¿qué hacer si una persona solicita ser tratada como animal?


La respuesta ética combina respeto interpersonal con seguridad clínica.


La atención médica debe basarse siempre en anatomía y fisiología humanas. Ningún profesional puede prescribir medicamentos veterinarios o realizar tratamientos diseñados para animales en un cuerpo humano.


Agencias sanitarias internacionales han advertido repetidamente sobre los riesgos de usar medicamentos veterinarios en humanos.


Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, se registraron intoxicaciones relacionadas con el uso de ivermectina para animales.


Los medicamentos veterinarios pueden tener dosis, excipientes y concentraciones completamente distintas a las aprobadas para humanos.


Esto significa que utilizarlos en personas puede provocar efectos adversos graves.


La mejor respuesta clínica ante situaciones similares incluye varios pasos:


  1. Escuchar con respeto la preocupación del paciente.

  2. Evitar burlas o confrontación agresiva.

  3. Explicar claramente los límites médicos y legales.

  4. Ofrecer atención adecuada dentro del marco de la medicina humana.

  5. Evaluar si existe angustia psicológica que requiera apoyo especializado.


Este enfoque permite proteger la salud del paciente sin invalidar su dignidad personal.


Conclusión.



El caso viral de la persona therian que buscó atención veterinaria revela cómo internet puede transformar situaciones individuales en debates globales.


Más allá de la curiosidad mediática, el episodio expone desafíos reales para la salud pública.


Por un lado, es importante evitar la ridiculización de identidades poco comprendidas. El estigma social puede alejar a las personas de los sistemas de salud y aumentar el riesgo de daño.


Por otro lado, también es necesario mantener estándares clínicos claros.


La atención médica debe basarse en anatomía humana, conocimiento científico y seguridad del paciente.


La literatura académica ayuda a distinguir entre experiencias identitarias como el therianismo y trastornos psiquiátricos raros como la teriantropía clínica.


Esta distinción es clave para evitar tanto la patologización innecesaria como la romantización de comportamientos potencialmente peligrosos.


El desafío para los profesionales de la salud consiste en sostener un equilibrio ético: respeto sin burla, escucha sin renunciar a la evidencia médica.


En América Latina, donde muchas personas aún temen ser juzgadas en contextos sanitarios, construir espacios de atención seguros y respetuosos es una tarea urgente.


La solución no está en convertir la salud en espectáculo viral, sino en fortalecer la educación sanitaria, la empatía clínica y el acceso a información confiable.


Si este tema despertó preguntas o inquietudes sobre identidad, bienestar emocional o salud mental, buscar acompañamiento profesional puede ser un paso importante.


El objetivo de la terapia no es corregir identidades, sino ayudar a las personas a construir bienestar, seguridad y herramientas frente al estigma.


Puedes conocer más sobre el trabajo de acompañamiento terapéutico en:


 
 
 

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